portada duelo

Dicen que crecer es aprender a decir adiós.

Dicen que crecer es aprender a decir adiós. La muerte es un tema difícil de abordar, especialmente con los más pequeños de la casa. Los adultos ya hemos aprendido que la muerte es una parte natural de la vida (mentira, no hemos aprendido nada, sino no lloraríamos por ejemplo ;) pero los niños no se han enfrentado a lo que suponen las pérdidas sin retorno. Es importante que sepan lo que es el duelo.

Cuando los peques empiezan a darse cuenta de que no ha regreso, suele ser a los 6 años. Algunos incluso antes.

Leo era un yorkie de esos preciosos, de pelo dorado y plateado a la vez. Ni ladraba de lo bueno que era. Adriana empezó a hablar con él al lado, cuidándola en todo momento.

Cuando comenzó la guardería, Adriana llegó a casa de los abuelos y no vió a Leo. Recorrió la casa pensativa, mirando por todas partes. No lo encontró. Se fue a la terraza dónde Leo y ella habitualmente miraban hacia la calle

– ¿Leo se ha ido igual que la gata a buscar a su mamá porque la echaba de menos, verdad? – dijo Adriana a su abuela.

Y ya está. 4 añitos. Ni una lágrima. Normalidad absoluta. Todo lo que la abuela no fue capaz de superar, la pequeña lo normalizó con pasmosa naturalidad. Nada de “cielos” inventados. Nada de preguntas sobre si va a volver. Daba por hecho que no iba a volver a ver a su perro favorito nunca más, pues estaba con su madre. ¿En qué cabeza cabe que Leo se volviera a separar de su madre? Imposible. Estaba todo más que claro.

Lo más curioso de todo fue la reacción de los adultos alrededor de la niña. Parecían ansiar tener que contar la historia de qué había pasado con el perrito, no por ofrecer una explicación a la niña (ella ya lo tenía más que claro cuál era el motivo de que Leo se hubiera “ido”), sino por ellos mismos, para encontrar explicación a la eterna pregunta. ¿Por qué?

llanto cry

Características del duelo en niños y adolescentes.

El concepto de muerte es abstracto y complejo y la forma de abordarlo va a depender de muchos factores: edad, educación, aspectos emocionales, creencias religiosas, etc.

Los niños son auténticas esponjas y si tienen miedo a algo, seguro será por alguna mala enseñanza o “mala” explicación de los adultos. No se puede tener miedo a algo que no sabes lo que es, porque no sabes si duele, si quema, o si te hace cosquillas.

Por eso es tan importante saber transmitir la “normalidad” de la muerte como la última parte de la vida.

Los psicólogos recomiendan no mentir ni dar rodeos para hablar de la muerte. Pero ojo a los relatos enrevesados, advierte el psicólogo Vicente Prieto. “El niño tiene que entender que no va a volver a ver a este familiar, porque la idea de ‘el abuelo está en el cielo’ o ‘está en una estrella’, si no se explica bien, puede hacer que el niño crea que el abuelo es astronauta o que va a volver”.  Es un error querer “distraer a los niños, en lugar de enseñarles a gestionar y vivir la tristeza”, porque un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño, explican.

abrazo hug

Sobre todo, hay que enseñar al niño a manifestar sus emociones, dependiendo de las edades, a través del llanto, del dibujo, de las verbalizaciones que puede hacer del tipo ‘echo de menos a mamá’, ‘echo de menos al abuelo’… Hay que enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que eso es normal, para que los niños más pequeños aprendan a identificar esas emociones”, aconseja el psicólogo Vicente Prieto.

Es normal que tratemos de proteger a los niños, sobre todo frente a cosas que nos dan miedo incluso a nosotros. Y caemos en el error de pensar que protegiéndolos de la muerte vamos a evitar su sufrimiento. Pero resulta ser todo lo contrario ya que los apartamos de un evento fundamental en sus vidas, del cual deben aprender. La tristeza y el dolor son necesarios. De hecho puede pasar que si crecen sin exponerse al sufrimiento, serán más propensos a la frustración y no desarrollarán las habilidades necesarias para afrontar eventos a los que seguramente deberán enfrentarse cuando sean adultos

Para entender el porqué es necesario sentir tristeza, dolor y pena para aprender, viene muy bien ver la película de Disney “Inside Out”. La presencia de la tristeza en nuestro bagaje emocional indica que debe ofrecer alguna ventaja evolutiva; igual que el miedo nos ayuda a huir del peligro, la ira nos incita a luchar y el disgusto nos hace rechazar cosas que nos podrían hacer daño”

Joy&Blue

Y es que, a través de la tristeza se proporciona sentido y valor a lo que nos va sucediendo mientras crecemos. Valoramos más la alegría de los momentos felices y, sobre todo, la vida que se nos puede ir.

 

LIBROS para aprender a decir adiós 

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